viernes, 26 de enero de 2024

Amenazas para la biodiversidad

(Nota: Tarea 3 de la asignatura La ciencia de la biodiversidad y el cambio climático) 


Introducción. Definición e importancia
La biodiversidad abarca todas las formas de vida desde sus orígenes, además de las relaciones que se establecen entre sí y con el medio que las rodea. 

La biodiversidad que existe en la actualidad es el resultado de 4,5 miles de millones de años de evolución y también por la influencia, cada vez mayor, de las actividades humanas.

Se pueden distinguir cuatro niveles: 

  • Biodiversidad genética.
  • Biodiversidad de especies.
  • Biodiversidad Ecosistémica (su suma forma la biosfera).
  • Relación del ser humano con su entorno.

Su estructura posee un enorme valor, es la base para la vida. Aporta servicios ecológicos, los resultantes de su propio funcionamiento, como la formación del suelo, la regularización del clima por parte de los bosques, la polinización, etc., por lo que también es primordial para la vida humana. Además, el ser humano se apoya en ella para la consecución de materias primas, alimentos, agua, medicamentos, materiales para la construcción, combustibles, etc., además de aportar otros valores como valores estéticos, éticos, recreativos, culturales y científicos. Por otro lado, la mayoría de las actividades humanas dependen de ella. En resumen, dependemos de ella para subsistir, por ello su conservación es primordial.


Amenazas 
Una de las principales amenazas de la biodiversidad es el cambio climático consecuencia del calentamiento global (debido a la elevada emisión de GEI) que, a su vez, provoca el calentamiento de los océanos y por ende transformaciones en los ecosistemas marinos, el descenso del hielo en el Ártico, aumento en el nivel del mar, fenómenos meteorológicos extremos, extinción de especies (tanto de animales como de plantas), propagación de enfermedades, etc., 

Sabemos que el principal causante del aumento de las emisiones de GEI es el ser humano. Nosotros somos la primera amenaza para la biodiversidad, principalmente por el uso de la tierra para la producción de alimentos (la desforestación, la agricultura, etc.,). Solo la ganadería produce más emisiones de GEI que el transporte.

Se estima que si la temperatura de la superficie terrestre se incrementa en 1.5ºC, el 4% de los mamíferos perderán la mitad de su hábitat. Con un aumento de 2ºC, el porcentaje pasará a ser del 8% y con un aumento de 3ºC, será del 41%. 
Las amenazas para la biodiversidad destruirán ecosistemas marinos como los arrecifes de coral vivos, que se han visto reducidos en los últimos 150 años casi a la mitad y el aumento del calentamiento destruiría los restantes.

El cambio climático es un peligro para los ecosistemas y por lo tanto, también para el ser humano y por ello hay que frenarlo y preservar la naturaleza que, además, es clave para conseguirlo. Por ejemplo, los humedales, son capaces de almacenar el doble de carbono que todos los bosques. Los ecosistemas marinos como las praderas marinas y los manglares también pueden capturar CO2 de la atmósfera a un ritmo hasta cuatro veces mayor que el de los bosques terrestres.
Así, su conservación y restauración es fundamental para mitigar las emisiones de CO2, de forma que la reducción de las emisiones de GEI podría lograrse mejorando la capacidad de la naturaleza.

¿Qué medidas se están adoptando?
Para establecer, de forma internacional, una serie de principios que redunden en la preservación y mejora del medio ambiente, la ONU conformó la llamada Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano o también conocida como "Cumbre de la Tierra", celebrada por primera vez en Suecia en el año 1972 y en la que se creó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), primer programa de la ONU sobre cuestiones ambientales.

Así, la ONU quiere obtener un consenso oficial entre todos sus Estados Miembros en materia de cooperación ambiental. En 1992 se aprobó el Programa 21 que reconoce que para la protección del medio ambiente es necesaria una colaboración mundial, apoyando estrategias y planes de desarrollo sostenible. 

Año tras año se han ido fijando distintos objetivos orientados al desarrollo sostenible y a ayudar a los países a limitar el cambio climático, como con el Acuerdo de París, acuerdo histórico por el que los firmantes (ahora ya son 195) se comprometen a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, fundamentalmente de CO2, para mantener el aumento de la temperatura global promedio en 1.5ºC, lo que reduciría significativamente las consecuencias del cambio climático. Además, están trabajando en la adopción de un acuerdo para la naturaleza, el marco para la biodiversidad global posterior a 2020 que establece unas medidas para garantizar un plan que contribuirá con la agenda climática para salvaguardar la biodiversidad.